—¿No te sientes bien? —preguntó Celia con preocupación—. ¿Qué fue ese sonido?
En ese momento, Luna, escondida debajo de la mesa, sentía que su corazón estaba a punto de estallarle. Se había golpeado la cabeza accidentalmente contra la parte inferior del escritorio por la tensión del momento, lo que había causado el ruido.
Luego, debido a la inercia del impacto, su cabeza se había inclinado hacia abajo, provocando el gemido ahogado de Leandro. Esto había alarmado a Celia, y Luna se sentía frustra