En la sala de banquetes, hay muy pocos invitados, el ambiente era triste y desolador. Tan solo, algunos hombres, socios de Enrique.
¡A excepción de la camarera y el pianista, no había una sola mujer invitada! ¡Las que eran por lo general con Ema superficie amistad de la esposa de la familia de lujo, o en el camino del poder de Hernández tuvo que venir a halagar a la noble, toda estaban de acuerdo en secreto y, ¡ninguna vino!
¡Maldita!
Si no fuera por una cantidad de reporteros de los medios de c