Luisana, al ver los ojos ansiosos y enrojecidos del joven Rodrigo, sintió una punzada muy penetrante que le resultó insoportable.
Rodrigo se sumió profundamente en la perplejidad de la complicada relación entre Ema y Noa. Al principio, es posible que no estuviera de acuerdo con tratar de manera cruel a la señora, pensando que era demasiado para una aparentemente frágil persona. Sin embargo, la noticia de la sentencia de muerte de Ema era una realidad totalmente inevitable, y Rodrigo podría haber