El aire pareció congelarse mientras los cuatro padres se miraban entre sí, completamente conmocionados.
Nadie se movió, nadie respiró.
La madre de Ivy reaccionó primero, su voz se elevó hasta convertirse en un chillido.
—Diego, ¿qué quieres decir? ¿Por qué estás tratando así a Ivy?
Sus instintos maternales se impusieron por encima del miedo que le inspiraba su presencia de alfa.
—¿Crees que es un ganado reproductor que puedes desechar cuando se te antoje?
Diego cerró los ojos, su tono fue resuel