(NARRADO POR KEELEN)
El despacho de Artemises en la mansión Novak olía a tabaco de pipa y a una autoridad que se desmoronaba por los bordes. El aire estaba cargado, casi irrespirable. Yo estaba sentado en uno de los sillones de cuero, con el informe del Decano quemándome las manos, mientras Artemises caminaba de un lado a otro como un león enjaulado.
Draco estaba apoyado contra la chimenea, con una copa de coñac en la mano y la mirada perdida, pero cargada de una furia que rara vez le había vis