El resto del día en la excavación fue un ejercicio de disciplina militar. Cumplí con cada una de mis tareas con una eficiencia robótica que incluso sorprendió a los otros profesores. No levanté la vista de mis planillas, no busqué su sombra entre las columnas y, cuando nuestras manos estuvieron a punto de rozarse al intercambiar un informe de topografía, retiré la mía como si su piel fuera ácido.
Él intentó sostener mi mirada un par de veces, con ese gris tormentoso buscando una grieta en mi ar