Mundo ficciónIniciar sesiónEl despertar en Grecia fue una experiencia sensorial abrumadora. El aroma a café fuerte y jazmín inundaba la suite, y la luz del Mediterráneo se filtraba por los ventanales con una claridad casi cegadora. Me estiré entre las sábanas de seda, sintiendo todavía el eco del placer de la noche anterior en mis músculos. Keelen ya no estaba en la cama, pero su lado del colchón aún conservaba su calor.







