Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido rítmico del mar Egeo rompiendo contra la orilla siempre había sido mi melodía favorita. La cala privada que mi padre había elegido estaba rodeada de rocas altas que nos protegían del viento y de cualquier mirada indiscreta. El agua era de un azul turquesa tan intenso que parecía irreal, y el sol de la mañana calentaba la piel sin llegar a quemar.
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