Mundo ficciónIniciar sesiónConducir de regreso a la casa de Artemises fue como moverme a través de una pesadilla de cemento. La fotografía quemaba en mi bolsillo, o mejor dicho, quemaba en mi mente. Esa imagen de ellos dos, de sus manos entrelazadas, y el brillo inconfundible de la esmeralda en su dedo... La misma esmeralda que ella me había dicho que estaba guardada.
Llegué y no toqué el timbr







