Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido de la puerta abriéndose rompió la burbuja de llanto y consuelo en la que estábamos sumergidos. Eira seguía sentada en mi regazo, con el rostro hundido en mi cuello, aferrada a mi camisa como si fuera el único mástil en medio de un naufragio. Sus hombros aún se sacudían levemente por los sollozos residuales cuando la Dra. Miller entró en la habitación.
La psi







