Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl gimnasio de la clínica de Houston zumbaba con el sonido de las poleas, el roce de las zapatillas contra el linóleo y mi propia respiración, que salía de mis pulmones en ráfagas cortas y calientes. Estaba en las barras paralelas, sosteniendo todo mi peso con los brazos mientras mis piernas, esas traidoras de carne y hueso, intentaban recordar cómo coordinarse bajo







