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Dorian continuó, aumentando la velocidad. Rose gritó, su orgasmo explotó dentro de ella. Dorian la sintió venirse, sus propios gemidos llenaron la habitación. Ambos se miraron, y Rose pude ver un destello en los ojos de Dorian.
Le gustaba, a pesar de todo le gustaba cuando Dorian la trataba así. Dorian no se sintió totalmente satisfecho, y ella lo supo cuando la volvió a besar. Sabía que esa noche iba ser muy larga.
Cuando Rose despertó al otro día, Dorian ya se había ido. No solo se perdió el