Mundo ficciónIniciar sesiónEl atardecer color miel descendía lentamente tras la ventana, y la figura de Guillermo, de pie junto a la cama, se alargaba cada vez más sobre el suelo.
Miranda tardó unos segundos en reaccionar. Cuando por fin asimiló el significado de las palabras de Guillermo, sintió como si el nudo que tenía en la garganta se deshiciera de golpe. El frío de sus manos y pies comenzó a disiparse.
Sin embargo, al observar su expresión, no pudo evitar percibir un matiz de burla condescendiente.<







