Anna
El sol se oculta lentamente, filtrándose a través de las cortinas cerradas, bañando la habitación en una luz dorada y suave. Siento su mirada sobre mí incluso antes de que me toque. Sus dedos se deslizan lentamente sobre mi piel desnuda, rozando mi cadera con esa posesividad que me anuda el estómago. Por mucho que conozca sus gestos, su aliento, su manera de besar, nada me prepara jamás para lo que provoca en mí.
Cierro los ojos, abandonándome al calor de su torso contra mi espalda. Cada p