Louis
Las horas que siguen son un torbellino de discusiones silenciosas, de sonrisas y de gestos medidos. Mi madre tiene esa forma de decir las cosas sin decirlas realmente nunca. Las palabras flotan, pero permanecen fuera de alcance. Sin embargo, todo está ahí, en el aire, en las miradas furtivas y los sobreentendidos. Es como si fuéramos dos, quizá tres, pero la verdadera conversación nunca hubiera tenido lugar. Anna y yo, siempre a la defensiva, y mi madre, que analiza cada movimiento, cada