Mundo ficciónIniciar sesiónCuando por fin Ivar estaba solo en la oficina con Morgan, no pudo evitar tomarla en brazos como si fuera un bebé. La acurrucó contra su pecho y acarició su rostro, viéndola con atención. No era la mujer más hermosa que había conocido, pero si era única. Descontrolaba todo en él.
Siempre se había jactado de mantener en control sus emociones,







