Capítulo 20: Besar cada uno de sus lunares.
—Si le pedía el favor a Betty, de seguro amenazarías con despedirla —agregó Ivar satisfecho, viendo al pequeño Harold subir con la comida.
—Eso tenlo por seguro… —agregó Sigurd pinchando el filete con odio—, pero supongo que hay que ver el lado positivo. De esta forma Harold comprenderá la responsabilidad detrás de una mascota.
Mientras Cristina contenía su risa, Ivar apretaba los puños, molesto por las palabras de su padre.
***
Cuando Ivar subió las escaleras, se asomó a la habitación de Har