Y toda la tarde seguí exactamente de esa manera. Nos reencontramos con Nataly y Bruno después de un tiempo en otra carpa, y luego jugamos todos los juegos posibles, descubrimos que yo era mala en casi todos ellos y asustamos a las personas que pasaban cerca con nuestras risas altas y los gritos de Nataly.
—Tengo mucha hambre, ¿será porque gasté demasiada energía ganándole tanto a Maya? —Provocó cuando Bruno sacó una manta de dentro de su mochila y la puso sobre el césped de una zona de descanso