—Ella me asustó… —Comenté, todavía sentada frente al espejo, jugando con la colcha bajo mis dedos.
—Me di cuenta. —Respondió Ares con una pequeña sonrisa cuando se acercó, deteniéndose frente a mí. —Casi me arrancas el brazo.
—Pensé que era un fantasma o algo así. —Justifiqué, riendo bajo mi propio miedo infundado.
—¿Un fantasma que toca la puerta antes de entrar? —Preguntó con la comisura de sus labios curvada en una sonrisa, y cerré un poco los ojos cuando sentí su mano acariciando mi mejilla