Corny estaba con la cabeza apoyada sobre la mesa, tarareando una canción en voz muy baja y sollozando con cada verso. Miró hacia arriba, confundido, cuando escuchó lo que dijo Ares.
—¡No! ¡Todavía hay una bebida que necesita probar!
—Hoy no, Corny. —Reafirmó, indiscutible. —Voy a pedir la cuenta.
Lloriqueé junto con Corny y luego nos reímos cuando casi me caí de nuevo.
—Ups… —Me tapé la boca con una mano, ocultando mi risa cuando Ares tuvo que sostenerme de nuevo. Luego su expresión perezosa se