—Mire, Señor Stone, realmente no sé cuál es la sorpresa. Se puede ver desde el espacio que Maya le encanta ese hombre.
Mi padre suspiró de nuevo y casi me quedo en shock cuando lo vi concordar.
—Está bien, esto ya se ha vuelto demasiado extraño. —Anuncié, agachándome para recoger mi maleta. —Ya me voy, ¿de acuerdo?
Mi madre me aplastó de nuevo y mi padre me palmeó el hombro, luciendo como si quisiera decir algo vergonzoso, pero afortunadamente se rindió a mitad de camino. Nataly, por otro lado,