— Bueno, iré a dormir y necesito descansar, también pensar —
Korina sé comenzó a ir una vez que le dio un beso a Lían, primero tomó un baño y cada vez que cerraba sus ojos se veía con él.
El agua caía sobre su rostro y arrastraba sus lágrimas, mezclando la desesperación con un sentimiento que no sabía cómo llamar. Cada gota era un recuerdo de los besos de Don Darío, de la manera en que la había tenido entre sus brazos, tan cercano y al mismo tiempo tan inalcanzable.
— ¿Por qué siento esto? — Mu