Pero Korina se acercó e invadiendo su espacio al colocar la carta en el saco de él y al estar tan cerca olía su perfume, sentía su piel suave y una sonrisa coqueta al ponerla ahí.
Algo inquieto por eso le hablo con autoridad — ¿Qué haces? —
— Ja, ja, ja, te dejo un recuerdo irritante y espero descanses, hoy llego al casino y nos vemos ahí —
— No llegues tarde —
Ella bajo del auto y contenta se dirigió a la casa de invitados, no tardo en tomar a su bebé y lo hacía reír.
— ¿Señor iremos a otr