Los murmullos de los invitados se multiplicaron, algunos asintiendo con aprobación, otros sorprendidos de que hubiera tenido el valor de enfrentarlas.
Darío, que había observado todo desde unos pasos atrás, se acercó y la tomó de la cintura, orgulloso — Así se habla, mi amor — Susurró cerca de su oído — Que todos sepan que ya no estás sola —
Con una sonrisa ligera, Korina alzó su copa y brindó frente a todos — Por un futuro donde nadie nos robe la dignidad ni el amor —
El salón estalló en apl