— Hoy es el inicio de mi familia. Y para quienes aún lo dudan: El respeto hacia mi esposa será el mismo que me profesan a mí. Quien no pueda aceptar eso… no tiene cabida en mi círculo —
Un silencio reverencial recorrió el lugar. Murmullos se apagaron y las miradas esquivas se desviaron. Una vez más, Don Darío había puesto orden, confirmando su decisión y demostrando que, en su mundo, su palabra era ley.
Desde la habitación alta de la mansión, Korina observaba en silencio por la ventana, apenas