Sentados los tres, Darío fue sacando el desayuno de la canasta. Croissants, frutas, jugo fresco. La escena parecía sacada de un sueño — Esto es muy lindo — Dijo Korina, algo tímida.
— Ja, ja… romántico, mi amor —
— No te burles —
— Jamás de ti —
Cuando terminaron, él le colocó con cuidado un sombrero blanco adornado con una cinta roja que combinaba con su ropa — Vamos a caminar. Quiero mostrarles este lugar, les gustará —
Korina aceptó, tomándolo de su brazo. Lían corría delante, descubrien