Ella suspiró — No lo haré. Solo salí porque usted se había ido y… me aburrí. Llevé a Marvin, nada más —
— Eso lo hablaremos después. Pero no lo repitas, y menos sin avisar. Me preocupé demasiado —
— Necesitaba tiempo — Contestó seca, girando el rostro hacia la pared.
La frase le golpeó más que cualquier reproche. Don Darío la sintió distante, como si su abrazo no alcanzara. Y allí, mordiéndose la lengua, nació la necesidad de justificarse… aunque supiera que las excusas ya no bastaban.
— No estuve con la señorita Katty como todos imaginan — Empezó él con voz firme y segura — Ella es la hermana de…—
— Me duele la cabeza — Lo interrumpió Korina, cerrando los ojos — Y espero me disculpes, pero esa es tu privacidad. No tienes que darme explicaciones, yo solo cumplo con mi trabajo. Soy tu dama por un tiempo, no tu pareja —
Darío apretó la mandíbula, pero continuó: — Como te decía, es hermana de la señorita Yerlin. Su abuelo la envió para actualizar unas negociaciones. Pensé que la con