Korina caminaba despacio a su lado cuando salieron del consultorio. No dijo nada al principio. Solo apretó la mano de Darío un poco más fuerte, como si necesitara asegurarse de que ese momento era real.
—Gracias por acompañarme — Dijo al fin, con la voz suave— No sabes lo importante que es para mí, esto es demasiado símbolo y apreciado para mí cariño —
Darío la miró de reojo.
—Nunca fue una opción no estar, quiero que mis bebés sienta que estoy para él o ella, lo que sea me hará demasiado feliz