Don Darío, sin perder la compostura llego en cuanto ellos conversaban, simplemente la miró con un atisbo de complicidad y respeto — Vamos — Dijo, con su tono habitual, como si nada hubiera pasado.
Y mientras caminaban hacia la salida, el silencio entre ellos era pesado, pero también cargado de una extraña complicidad que ninguno de los tres había planeado.
— ¿Farid qué paso allá? — Ese escandalo esperaba que terminara pronto con su comentario.
— Don Darío lo lamento y me fastidio esa tipa, ac