Don Darío, sin perder la compostura llego en cuanto ellos conversaban, simplemente la miró con un atisbo de complicidad y respeto — Vamos — Dijo, con su tono habitual, como si nada hubiera pasado.
Y mientras caminaban hacia la salida, el silencio entre ellos era pesado, pero también cargado de una extraña complicidad que ninguno de los tres había planeado.
— ¿Farid qué paso allá? — Ese escandalo esperaba que terminara pronto con su comentario.
— Don Darío lo lamento y me fastidio esa tipa, aceptaré la consecuencia que me pongas por lo ocurrido — Definitivamente había perdido su compostura en ese momento, pero odio ese comentario tan denigrante.
— No te pondré una consecuencia y también escuche el comentario, pero, tratemos de no darle importancia a los comentarios innecesarios y que no merecen nuestra atención, ya sabemos cómo son —
— Lo tomo en cuenta jefe —
— Bien regresemos e iremos a almorzar —
— Necesito el tocador y los alcanzo — Korina necesitaba tranquilizarse y reponers