Farid exhaló lento —Me equivoqué. Pensé que estaba bromeando contigo, Don Darío, nada serio y sin querer lastimar … no que ella escucharía —
—No debiste bromear, al menos no con ella tan cerca — Respondió Don Darío, seco— No con ella, pero yo tampoco debí expresarme así —
Marvin cruzó los brazos —Escúchenme bien... Con embarazo de por medio, el orgullo se multiplica y la herida se profundiza. No es momento de tener razón. Es momento de contentarla —
Don Darío levantó la vista —Dime cómo —
Marvin arqueó una ceja —¿En serio necesitas que te lo explique? —Negó con la cabeza— No con discursos. Con acciones, paciencia, presencia, detalles, sacala a pasaear y demuestra que la quiere a su lado, sabes que le gusta lo sencillo. Y cero justificaciones —
Farid asintió—Yo hablaré con ella después… pediré disculpas —
—No ahora — Advirtió Marvin— Ahora está dolida. Si entras, lo empeoras —Miró a Don Darío— A usted jefe sí te va a doler más… pero te va a escuchar —
Darío pasó una mano por el rostro,