Farid exhaló lento —Me equivoqué. Pensé que estaba bromeando contigo, Don Darío, nada serio y sin querer lastimar … no que ella escucharía —
—No debiste bromear, al menos no con ella tan cerca — Respondió Don Darío, seco— No con ella, pero yo tampoco debí expresarme así —
Marvin cruzó los brazos —Escúchenme bien... Con embarazo de por medio, el orgullo se multiplica y la herida se profundiza. No es momento de tener razón. Es momento de contentarla —
Don Darío levantó la vista —Dime cómo —
Marvin