Don Darío presto atención y jamás había escuchado a Farid comentar algo personal, se notaba que fuera de ese traje elegante durante el trabajo, tenía también una vida personal del cual le pareció interesante y era otra manera de conocerlo. Siendo él su mano derecha y siempre haciendo todo con negligencia.
Pasado el desayuno se comenzaron a vestir y llego la nueva niñera, con más precaución la hicieron entender que debe tener la máxima precaución al cuidar de Lían o sería el fin de su cuidado hacía los niños.
Era temprano en la mañana, el sol comenzaba a elevarse sobre el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. El aire fresco del campo se colaba suavemente entre los árboles que rodeaban la cabaña. Korina, vestida con un sencillo vestido de verano, se encontraba frente al lago, donde la calma del agua reflejaba el paisaje perfectamente.
El lago se extendía ante ella, tranquilo y sereno, rodeado de una franja de juncos y pequeñas barcas de remos amarradas en el muelle.