Algo molesto subió y Korina no estaba, se puso a buscarla cuando la vio en el cuarto que estaba bebé — ¿Lían está bien? —
— Sí, acabo de cerrar la ventana y está muy frío para él.
— ¿La ventana estaba abierta dices? —
— Sí y la acabo de cerrar — Korina lo comento como si fuese un error normal al olvidar cerrarla la niñera.
La atmósfera en la cabaña se había vuelto pesada, cargada de un silencio que parecía anunciar algo. La reunión había terminado, los clientes ya se habían marchado, y solo quedaba el eco lejano de voces en la parte exterior.
Don Darío, serio y con esa calma fría que lo caracterizaba, salió al pasillo donde lo esperaba Farid. Lo miró fijamente, sin necesidad de levantar la voz, y dijo con tono firme:— Levanta a la niñera —
Farid lo observó con un leve parpadeo de duda, como si quisiera preguntar algo, pero conocía demasiado bien a su jefe como para interrumpirlo. Asintió de inmediato y salió de la cabaña para cumplir la orden.
Korina apareció en el marco