Darío dejó los papeles a un lado, inclinándose hacia ella con interés — ¿Y para qué necesitas entender eso? —
Korina sostuvo su mirada sin titubear — Para un trabajo de la universidad y porque quiero estar a tu lado de manera distinta. Ya no como tu dama de compañía… — Su voz bajó un tono, firme pero suave — Quiero también esto de las alianzas comerciales, pero si te incomoda puedo buscar otra manera o a alguien quien me ayude para esto, fijo hay compañeros o personas en la universidad que me puede ayudar —
El silencio en la oficina se volvió pesado, jugando con los celos de Darío y enterada de que no quiere hombres muy cerca de ella.
Darío se reclinó en su silla, evaluándola con esos ojos claros que siempre parecían desnudarla — ¿Y cómo piensas hacerlo? — Preguntó, como retándola.
Korina respiró hondo — Bueno, buscar a alguien no es difícil, pero contigo puede ser acompañándote a tus eventos, a tus cenas, a tus reuniones. Escuchando, aprendiendo, midiendo a la gente. No necesito q