El cielo no estaba en calma. Aunque brillaba.
Una reunión secreta se llevaba a cabo por los recientes acontecimientos, todo dentro de lo perfecto tenía una mancha, un desvío, una abdominación.
En lo más alto del firmamento, donde la luz no consuela sino que vigila, los Regentes Celestiales se reunieron lejos del Jardín, lejos del oído del Altísimo. No todos eran rebeldes, pero todos estaban inquietos.
Y eso bastaba.
Sus armaduras blancas reflejaban una luz dura, sin calidez. No tenían ala