Liyeth:
El Jardín del Edén no era paz.
Era contención.
Liyeth caminaba entre árboles imposibles cuyos frutos brillaban con luz propia. Cada hoja parecía observarla. El aire era perfecto… demasiado. No había viento sin propósito ni silencio sin intención.
Había sido salvada.
Pero no perdonada.
Sus alas estaban intactas, restauradas con una luz más profunda, más antigua. Sin embargo, cuando intentaba elevarse, algo invisible la retenía. No cadenas. Conciencia.
El cielo no le hablaba.
Y eso era pe