Para el momento en que llegamos a enfrentar la nueva prueba, todavía estábamos un poco bajo los efectos de la champaña, pese a que tomamos café y un caldo de pollo, pero poco me importaba eso, porque creía haber conseguido mi objetivo y Rubí y Teressa se reían, empujaban y hasta bromeaban entre ellas. Me divirtió un montón ver la cara del equipo de producción cuando las vio y, aunque no dijeron nada o solo cuchicheaban entre ellos, estaba segura de que habían notado el cambio y no se lo podían