El plan que tenía en mente era arriesgado y algo extremo, pero así lo requería la situación y era consciente de que no había palabras, argumentos, razones o reflexión que llevará a esas dos chicas a conciliarse. La organización del concurso debía saber lo mismo y por eso nos las había soltado, para que ofrecieron su show de tigresas indomables, mientras Filip y yo nos las arreglábamos, como domadores, para evitar que se mordieran, o nos mordieran a nosotros, mientras el público en sus casas nos