Con la camisa goteando la bebida que hasta hacía dos segundos llevaba en la mano, Ramsay me miró creo que más sonrojado de lo que yo estaba, lo que era ya una exageración, porque en ese momento mi color de piel era semejante al de las cerezas que habían decorado su vaso y ahora estaban en el piso.
—I´m sorry, I´m sorry. —comencé a decir mientras, de la manera más idiota, intentaba limpiar su camisa con mis manos, lo que pareció sonrojalro aún más y entonces llegué a creer que iba a hacerlo est