Tuve que llamar al servicio a la habitación y solicitar un somnífero, porque no lograba dormir. lo que había sucedido esa mañana seguía estremeciéndome y cada que cerraba los ojos volví a ver el rostro, inyectado en una mirada de odio, de Anthony, de quien jamás hubiera creído posible algo semejante. Antes de tomarme la pastilla, tuve que pedirle a Nicole que debía despertarme el otro día, a como diera lugar, y hasta la hice jurar que, de ser necesario, me lanzaría agua a la cara con un vaso.