Seguí el consejo de Don Fabio y, después de que Verónica quedó dormida, me metí a la cama a explorar opciones de trabajo en restaurantes de alta cocina. Pronto mis esperanzas de encontrar buenas opciones laborales se esfumaron, pero no porque no las hubiera, de hecho, eran muy buenas y pagaban hasta diez veces lo que yo estaba ganando ahora, pero los requisitos para postularse eran muy altos para lo que yo tenía.
Lo primero que me frenaba era el título. Aunque fui estudiante de uno de los mejo