Increíble. Era increíble. Pero más que increíble, era perfecta. No solo era una mujer fuerte, sino también interesante, inteligente, amante de la literatura universal, además de una excelente chef, hermosa y de un corazón inmenso, acaramelado por quien en realidad es su sobrina y, al parecer, única familia.
Ahora sí que estoy en aprietos, porque me voy a enamorar con suma facilidad de Esmeralda. Lo único que podría impedirlo es la prueba que diseñé para corroborarlo. Si el destino ha decidido