Mundo ficciónIniciar sesiónAbrí la puerta y ahí estaba él, con una camisa polo blanca que le remarcaba los fuertes y anchos hombros, además del pecho pronunciado y un abdomen cóncavo, dejando al descubierto los gruesos y bronceados brazos que todos los días veía bajar las bandejas de carne del camión de provisiones y con los que había fantaseado que, un día, me cargaban para subirme a la parte trasera de ese cami&oacut







