En la habitación, Valeria se metió en la ducha y dejó que el agua caliente cayera sobre ella como una tregua tardía. La noche había sido demasiado intensa: la presentación ante las otras protegidas de Helena, el doble enfrentamiento con Sofía, las acusaciones de su padre, la histeria de Amanda, la mirada acusadora de Ethan… todo se le acumulaba como un peso imposible en el pecho.
Durante unos minutos, el agua logró llevarse parte del estrés de encima. Pero en cuanto cerró los ojos, regresó aqu