Massimo llevaba apenas un día en la casa de la colina y ya sentía que algo se le escapaba entre los dedos. No podía nombrarlo con claridad, no sabía cómo sentiré al cien por ciento.
Estaba en un punto en que su vida era un limbo, sentía una ausencia invisible que lo acompañaba en cada rincón. A veces creía que era un recuerdo a punto de aparecer.
Otras veces sospechaba que simplemente le habían robado un pedazo de vida mientras dormía en aquella cama de hospital, pero sabía que debía seguir