La mañana llegó demaciado de prisa y aunque la noche anterior se había acostado demaciado tarde tener hijos significaba levantarte antes que ellos.
Miró al hombre tirado en su sofá y se sintió demaciado tonta por ser lo suficientemente tonta como para permitirle a Massimo convencerla de dejarle dormir en el sofá.
La mujer siguió su paso hasta la cocina y se encargó de prepararlo todo en el menor tiempo posible así que para cuando toda la casa olía a madera y café recién hecho Massimo se des