Valentino condujo su auto hasta el hospital donde se hallaba internada su madre. Le informaron que se había desmayado en medio de una reunión con sus vecinas y amigas y llamaron a la ambulancia de inmediato.
Las imágenes de alguna catástrofe pasaban sin detenerse. La sola de idea de una nueva tragedia a la familia no solo recaía en su espíritu como una piedra pesada sino en el tedioso show que debería dar para toda una cadena mundial que no respetaría la más mínima intimidad.
La pesadez de lo o