Loretta asintió satisfecha por la iniciativa de su hija. Estaba convencida de que si hablaban largo y tendido sin secretos, el joven hombre no tendría motivos para argumentar su falta de entusiasmo.
—Yo me ocuparé de los preparativos de la boda, no te preocupes si es eso lo que no te deja dormir, De Lucca. De eso se encargan las damas —aseguró levantando el mentón visiblemente orgullosa—.
Valentino decidió ignorar las miradas de Fiorella desde la salida esperando que fuera detrás de ella.
Apret