C66C
Durante gran parte de la noche, Valentino no pudo cerrar los ojos. El ardor de su cuerpo no se pagaba ni con la rutina de una bañera llena y helada. Un pesado hierro caliente y listo se apegaba a él preparado y a la espera de poder sumergirse. Apretaba los dientes ante el deseo no saciado. Sin embargo, se repetía que ese día de descanso llegaría y se libraría de esa cadena lujuriosa por ella.
Esa noche ella había dejado ver su lado apasionado. Casi lo había vuelto loco. Casi lo había fulmi