Mundo ficciónIniciar sesiónSe vio arrastrada con brusquedad. Sus rodillas se doblaban; su garganta parecía quedarse sin humedad ni oxígeno. Se sentía mareada, además del frío helado que recorría su columna y que contrastaba con el sudor de su frente. El brazo que la ahogaba no tenía consideración alguna por los puntos negros que bailaban frente a sus ojos; aun así, se esforzó en permanecer despierta y no separar la vista del hombre que se encontraba







