Nassira despertó al día siguiente.
Durante unos segundos no supo dónde estaba.
Sentía el cuerpo pesado, una debilidad profunda que parecía recorrer cada parte de ella. El sonido suave de los monitores y el olor característico del hospital le recordaron lentamente lo ocurrido.
El parto. La hemorragia. El miedo.
El rostro de Phillip lleno de desesperación mientras ella luchaba por mantenerse con vida.
Intentó moverse, pero una punzada de dolor la obligó a quedarse quieta.
Entonces sintió algo.
Una